Hombres sensibles, sufrientes, cargados de trabajo y sacrificio
de dolor y de pena...
Manos callosas, marcadas por el destino cruel quizás,
porque después de tanta entrega,
de tanto cansancio y de soledad
el fruto es siempre lo mismo "La pobreza"
y la falta de pan en los hogares.
Y así ellos día tras día,
sin primavera y sin invierno
sólo están predestinados a vivir
en un mundo de tanta necesidad y de miseria.
Ellos quizás sean inexistentes
para los hombres que se ostentan en la riqueza
sin saber de hambre y de dolor.
Me pregunto: quizás ellos en su pobreza
viven soñando un pedazo de pan para el hogar,
o quizás implorando por un mundo más justo
en donde por lo menos en un hogar al llegar la noche
puedan soñar con un mundo sin hambre.
Así esas manos callosas y marcadas
por una herida llamada pobreza
encuentren un alivio para tanto dolor...


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